lunes, 31 de mayo de 2010

Un enfoque pedagógico cuyo centro es saber escuchar a los niños y las niñas

La idea del Colectivo Red Solare Chile se inicia en mayo de 2008, a partir de la fuerte convicción de un grupo de profesionales ligados a la infancia y la educación infantil, por generar un espacio de conversación y estudio sistemático en torno a la filosofía que sustenta y da sentido a las Escuelas Infantiles de Reggio Emilia. Nos animaba un entusiasmo importante pero realista, comprometido y a la vez cuestionador, en un contexto político donde la infancia estaba cobrando un fuerte protagonismo, a raíz de la generación del sistema de protección integral “Chile Crece Contigo”. Entonces una pregunta se instaló fuertemente en nuestras primeras conversaciones: ¿cómo están presentes los niños y las niñas en la política pública?

Las personas que conformamos el Colectivo Red Solare-Chile, en distintos momentos hemos ido conociendo y encantándonos con este enfoque o filosofía pedagógica iniciado en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Enfoque que ha interpelado nuestras propias prácticas y miradas acerca de la pedagogía infantil y la cultura de la infancia, e incluso, nuestras propias imágenes de los niños y las niñas y la comprensión que tenemos acerca del lugar que ellos ocupan en la sociedad.
En lo sustantivo, se trata de un enfoque pedagógico cuyo centro es la escucha al niño/a. Su constante es la relación entre escucha y respeto, dos conceptos inseparables en su pedagogía. No se puede escuchar sin respetar y no es posible respetar a alguien sin escucharle. La “propuesta” de este enfoque se sustenta, en gran medida, en la capacidad de saber escuchar a los niños y las niñas, procurando construir interpretaciones que permitan proyectar un trabajo pedagógico con sentido para cada uno de ellos, sin anticipar objetivos de aprendizaje ni respuestas anticipadas que limiten o invisibilicen sus lenguajes, sus teorías, sus intereses y capacidades. En nuestro país y en la región, observamos demasiado a menudo algo que está en las antípodas de este enfoque.

Muchas veces nos hemos preguntado, también, si no escuchar a los niños/as, en la familia, en el Jardín Infantil o en la Escuela, no constituye una forma de ejercicio del poder del adulto que al invisibilizar la voz y el propio interés de los niños/as, no entraña un modo de violencia simbólica, en tanto lo niega como sujeto. Ausencia del niño y la niña como sujeto que, paradojalmente, está siempre presente en los medios como imagen de innumerables estrategias de venta. Modos de excluir y modos de mostrar a los niños y las niñas que los limitan en tanto ciudadanos y que empobrecen, también, nuestras propias sociedades.

Nuestro colectivo se propone, entre otros, profundizar en el conocimiento de la filosofía pedagógica de Reggio Emilia, así como difundir una ética de la escucha y el respeto por las potencialidades y la cultura de los niños y de las niñas, reconocernos en el espacio de la cultura de la infancia para volver sobre nuestra HUMANIDAD tan debilitada y, a veces, tan perdida.

En el colectivo imaginamos Escuelas, Jardines Infantiles o experiencias comunitarios donde más que enseñar lo importante sea generar condiciones para aprender, sin “apuro” por el logro de metas, sino como espacios culturales ricos, construidos desde la complejidad, la participación y el respeto.
En este marco, esta página web constituye una de nuestras herramientas. Herramienta que esperamos se constituya progresivamente en algo así como una plaza. Como aquellas plazas de pueblo o de barrio donde aún la gente conversa, comparte, dialoga… donde las personas se encuentran.

Esperamos hacer de este espacio una plaza para el diálogo y el encuentro de las personas interesadas por que la escucha a los niños y las niñas, el valor de su cultura y el aporte que esta puede hacer a nuestras comunidades, barrios y ciudades, sea cada vez más la dimensión que enmarca y da contenido a la práctica pedagógica de educadoras y educadores, a su formación profesional y, también, a las políticas educativas hacia la infancia.

La invitación está abierta: a encontrarnos, conocernos, conversar…

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